Cuando un músico es un virtuoso de un instrumento le resulta un placer tocarlo. Y también es un placer verle interpretar y escucharle; transmite precisión, gracia, habilidad, fluidez e inteligencia que parecen no requerir esfuerzo.

Para muchos el yoga, al igual que la música, es un arte. Si pensamos en nuestro cuerpo cómo un instrumento musical, sería uno de viento. La respiración, consecuentemente, es el aire que pasa a través del instrumento haciéndolo sonar. Como tal, es el elemento más importante de la técnica del yoga. Tradicionalmente considerada el principal medio de transporte de prana (fuerza vital) tu respiración se origina muy dentro de ti, irradiando hacia fuera y hacia dentro, proporcionando un ritmo suave y regular para moverte, estirarte y relajarte. A veces respirarás ligeramente y otras con vigor, pero la respiración siempre es el eje alrededor del cual gira nuestra práctica. Una respiración adecuada da vida a las asanas, inspira todos y cada uno de los más sutiles cambios y movimientos de las posturas de yoga y ayuda a concentrar tu atención en la experiencia consciente del ahora.

Hay unas pautas muy básicas que nos pueden servir como guías para respirar en las posturas o secuencias de yoga. Imagina que tus pulmones fueran un par de globos. Cuando se hinchan los globos, estos crecen en todas direcciones, mientras que cuando pierden aire se encogen. Al igual que los globos se expanden hacía arriba, hacia abajo, hacia los lados, hacia delante y hacia atrás, cuando coges aire puedes sentirlo entrando hacia tu espalda, tu pecho, tus costados y alargando tu columna. Cualquier movimiento que agranda tu pecho o alarga tu espalda se realiza usando la inhalación. Cualquier movimiento que comprime los globos, reduciendo la capacidad pulmonar, exprime el aire hacia fuera y debe hacerse en la exhalación.

  • Cuando el cuerpo se pliega y se vuelve más compacto, el movimiento se realiza en la exhalación.
  • Cuando el cuerpo se alarga, se despliega, o se expande el pecho, el movimiento se lleva a cabo en la inhalación.

Por ejemplo, en una flexión hacia delante, exhalarías al flexionar e inhalarías al volver a subir.

Los movimientos hacia posturas que curvan la espalda hacia atrás y abren el pecho, como la postura de la cobra, se realizan cuando inhalamos.

Las torsiones se realizan en la exhalación

En las torsiones avanzadas el proceso se vuelve más complejo. Cuando el giro tiene lugar en la parte baja de la espalda, se activa la acción en la exhalación. Cuando se produce en la parte alta, utilizaríamos la inhalación.

  • Cuando el peso de tu cuerpo hace el estiramiento por ti, profundiza en la postura cuando exhales.

Estas pautas no son inalterables, y en ocasiones hay excepciones al realizar posturas más avanzadas, pero funcionan muy bien de forma general. A medida que vas desarrollando tu práctica de yoga y aumenta tu sensibilidad, tus sensaciones se convierten en el criterio principal. Una vez que puedes sentir de verdad lo que estás haciendo, lo que te dé mejores sensaciones es lo mejor. Entonces serás un virtuoso de ese instrumento de viento que es tu cuerpo. Mientras ese momento llega, estas indicaciones te ayudarán a desarrollar una intuición interior para respirar en las posturas de yoga.

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Tomado de: monoyoga.es